UN CRONOPIO SIN FAMA
(y sin nombre)
Para un viaje hay que siempre recordar el punto de partida, éste constituye una vida, un nombramiento a lo que ha sido. Lo que se verá a continuación no es más que lo que ve el que es visto, el agujero que en forma de ojo vuelve la mirada. Así, esto será no más que una mirada ajena a la vida de otros.
El lugar
Tierras frías y brumosas que despiertan
cada vez temprano,
los sonidos al unísono la hacen imposible de ignorar.
El cómo se deshace la lluvia en sus paredes,
los charcos forman pequeñas lagunas.
El sol oculto por la falda y la camisa de la montaña.
Si te atrevieras a maldecirle,
seguro la mala suerte te enviste.
Mística y solitaria noche,
una lucecilla aparece a lo lejos.
El acontecimiento
La vida se deshace y da tumbos,
condena
lo que no se dijo
la muerte que se lo llevó
¿ahora quién habla?
Hay dolor,
desaparición.
Una amistad ausente
profunda soledad
profundo desprecio
sin camino
sin rumbo
¿y la madre?
¿y el padre?
La palabra
ser desconocido y desconocer,
hablar un idioma en par
consuelo a la hora del sueño
un discurso interminable,
por siempre reformado.
¿Serán las palabras el olvido?
¿Serán tus palabras el silencio
de este gran crujido?
La carta
emanadora de palabras
prósperos encuentros
y fútiles esperanzas.
M.C.Méndez
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