La verdad, no tengo muchos recuerdos de este primer quinquenio(5 años), pero mi madre me ha guiado a la reminiscencia y me ha dicho que, me la pasaba cantando esta canción en el jardín, pues yo era, según ella, el más consentido de las profesoras y las niñas, con las niñas siempre que jugábamos a la mamá y el papá, yo era siempre el papá, y con las profesoras, yo era el único que dormía en la cama. Entonces, me la pasaba cantando la canción y creyéndome el raspachin del jardín.
Segundo quinquenio: Ella es la sensación del bloque
https://www.youtube.com/watch?v=AFrG8gS9748
De este quinquenio si que tengo recuerdos muy chistosos, recuerdo que a mis 10 años, mis tíos por parte de mamá eran reggetoneros, pero lo eran así bien estiludos, como debía ser¡ Y esta canción me gustaba mucho, porque en parte un tío llamado Jhonatan decía que yo me parecía a de la Gettho, y pues yo me las creía, porque era calvo y me encantaba esta canción.
Tercer quinquenio: Quién diría
https://www.youtube.com/watch?v=mwItA3fwRto
Trae recuerdos muy gratos de mis 15 años, pues a mis 12 años conocí a mi mejor amigo, y fue él quien a los 15 empezó a gustarle la música romántica, suave, y, pues, yo no fui la excepción, por lo que, un día íbamos para el coliseo del León XII y él coloco esta canción, por lo que yo dije: ush parce, esta canción no se la voy a dedicar a cualquier persona, esa persona debe cumplir con todas esas características, y, además, será la única que tenga el privilegio de mi dedicación que va a venir del alma. Y, lo curioso, es que hace no mucho la dedique, jajaja¡ se la dedique a mi pareja, la cual amo y es la indicada para tal dedicación.
Cuarto quinquenio: Cerbero
https://www.youtube.com/watch?v=T-G5XVPajcU
Esta canción es la que a mis 20 ha hecho una disyunción en mi ser, es decir, ha trasgredido en mi identidad en el sentido en que, de cierto modo, me ha desfasado de mi esencia, mostrando pues, que yo no soy una misma identidad, sino que, como la ilustración de cerbero; son 3 cabezas en un solo cuerpo, por lo que me reflejo de este modo: primer cabeza: un yo intelectual; sujeto enfocado en hacer filosofía, y en la vida académica, este yo refleja la abstracción pura de mi razón, guiado por especulaciones Kantianas y Nietzscheanas; la primera por su abstracción del intelecto, la segunda por su ética y su estilo de escribir. Un escrito aforístico que he escrito reflejando el estilo nietzscheano y que deseo compartirles es este, y es de mi autoría: Benévola sangría que espera en la noche, paciente entre regazos del sulfúrico dolor. Tiñen de matices sangríos, forman los morfemas y cuerpo del escrito. Y los pensamientos incoloros toman forma agobiante, olor inescrupuloso, y tacto al ser leídos. Desprendidos del cuerpo que se exaspera con el calor producido del mecanismo. Y los súbditos en su liturgia descansan. Y a los sombríos aclaman. Dulce dolor del alma que los alimentan con culpas. Y los sombríos pacientes que llegue la enajenación del alma sufrida; devoran. Ayy! ¿Qué venganza deseo, qué tormento le aplico? El sombrío se aparta, el mejor castigo es la vida en soledad, en dolor vacío; martirio en la mente, en la vida. Martirio en vida.
Segunda cabeza: Un yo sensorial; este yo desde que tiene memoria ha sido trasgredido por dolores, es melancólico, egocéntrico, estas son sus dos peculiaridades, pues han sido formadas por el daño que ha sufrido a lo largo de su vida; la primera síntoma de su depresión aguda, la segunda defensa implacable. Quizá en el fondo, y con los debidos, noble y entusiasta, con los ofensivos, una loca completa. Tercera cabeza: un yo que se da cuenta de su yo; esta cabeza se identifica por tener de ambas cabezas, pero de ambas solo rescata lo bueno, esta cabeza mezcla lo melancólico con su intelecto; lo noble con lo certero; lo entusiasta con lo enamorado; y siempre, quiere ser mejor que antes. Esta cabeza, se dio cuenta que, el yo es lo esencial en el humano, es este juicio: yo soy humano, muestra de un juicio sintético a priori: yo soy humano, es un juicio analítico, pues el sujeto yo se contiene en el predicado humano, es decir, es un enunciado a priori de la forma S es P, y, por ende, cierto y necesario. Es sintético, porque su fenómeno es el humano. Es necesario, porque un humano sin un yo, no sería humano, establece necesidad. Y, es universal, porque todos los humanos tienen un yo. Entonces, yo es lo esencial en el humano, lo observamos desde lo subjetivo particular, es decir, la identidad; hasta lo subjetivo general, es decir, todos tenemos un yo así difieran unos de los otros.
En conclusión, este es mi biografía desde cada quinquenio. Contiene mucho de mi personalidad, y me he sentido demasiado bien haciéndolo.
En el pueblo de Girardot, Cundinamarca, llore por primera
vez.
Mi madre recuerda el nacimiento como una tortura que casi
la mata,
Quince años ella, yo siquiera unos segundos,
Y nunca más nos separaríamos.
En el pueblo de Girardot, Cundinamarca, di mis primeros
pasos.
También, jugué y descubrí la alegría en cualquier
pequeñez,
No había entonces lugar para pensar en la triste realidad
porque no la conocía,
En aquel entonces lo único que notaba del universo era
las paredes blancas de mi casa, y el perfume de mi abuela.
No recuerdo mucho de esta época, siquiera algunos sonidos
como el timbre de casa
O algunos sabores como las arepas con chocolate de mi
abuela los domingos,
De imágenes queda muy poco, solo fotografías borrosas de
una infancia que recuerdo en blanco.
En Girardot, Cundinamarca, mi madre hizo de mí una
pequeña tranquila y obediente, y en ella encontré la primera amiga que hice en
mi vida
Éramos las dos contra el mundo.
En Girardot, Cundinamarca, mi madre me trajo a la vida y allí
viví los primeros 15 años, este es el comienzo de mi viaje.
2.SEGUNDO QUINQUENIO (5-10 años)
Pensar en esta edad es re-enamorarme de la existencia,
Crecer en un barrio popular fue el primer paso para disfrutar
mi infancia,
Recuerdo noches de juegos que se repetían constantemente,
El viento de las noches girardoteñas acompañado de otros
niños que buscaban la distracción en un balón, con un muñeco, botella o bolsa.
Podíamos hacer de cualquier objeto un juguete y cualquier
escenario se disfrutaba con un gozo y despreocupación que ahora parece
inalcanzable.
En mis compañeros no existía el interés aun, ni siquiera
el morbo, no existía la idea del otro como un enemigo o un sujeto a superar, éramos
niños.
Recuerdo los nombres e incluso algunos rostros de mis
compañeros diciéndome cualquier cosa,
No me recuerdo triste, no me recuerdo enojada y,
Sobre todo, no me recuerdo con miedo al espacio,
No conocía los riesgos de mi país, no conocía los riesgos
de ser una niña.
Ahora sé que los vecinos nos cuidaban, cuidaban a todos
los niños del barrio,
Pero en aquel entonces lo desconocía, estos años de mi vida
yo me pensaba la humanidad como algo bueno,
Todo cambio un día, que comencé a notar la violencia en
los hogares de mis compañeros,
Recuerdo los gritos de la vecina de al lado, el llanto de
mis amigos que atravesaba las paredes, recuerdo a mi madre ignorando mis
preguntas,
Especialmente, recuerdo una noche que me enfrente con la
violencia de frente,
Golpeo a la puerta bajo la apariencia del esposo de mi
niñera de aquel entonces,
Así, yo ya no era la vecina que escuchaba con preocupación,
Sino que, junto con las dos niñas, hijas de mi niñera,
gritamos la sinfonía más triste que ese barrio escucho,
Aunque tal vez no era tan triste, la cotidianidad
normaliza la tragedia.
En esa ocasión, desconocí todo tipo de comprensión,
Cuando mi niñera nos sacó corriendo de su propia casa con
su cuerpo ensangrentado,
Me sentí realmente triste de la existencia.
3.TERCER QUINQUENIO (10-15 años)
En algún momento, el barrio donde vivíamos ya no parecía conveniente
para verme crecer, pues se había vuelto más peligroso de lo esperado.
Ya no me dejaban salir a jugar, ya ni podía ir sola a la
tienda.
Me convertí en mi mejor amiga, al ser hija única y vivir
solo con mi madre, nadie quería jugar conmigo.
Hicieron de mí una niña callada, seguía siendo tranquila,
pero ahora ya no me sentía tan alegre.
Tampoco falto mucho para empezar a evidenciar la misma
violencia en mi hogar.
Mi madre trataba de compensarme después que era testigo
de alguna pelea, me compraba helados, me daba dulces y me dejaba ver tele hasta
tarde.
De pronto, una mañana me desperté y todo cambio.
A los 11 años nos mudamos a Bogotá.
Mi madre tenía 26 años y junto a ella me enamore de esta
ciudad de locura,
Estudie en un colegio tan bueno que pasar el año fue un
verdadero esfuerzo,
Conocí aspectos de la vida de los que nunca se hablaba en
los colegios del pueblo,
Me gusto por primera vez un chico, por primera vez me
rechazaron.
Aprendí a desinhibirme en los espacios culturales,
deseaba participar en cada festival del colegio, nunca me dijeron no.
De alguna manera, lo recuerdo como un gran año, lleno de
aventuras,
Lo que verdaderamente me asombraba era conocer una ciudad
tan distinta a la mía y vivir en ella.
Sin embargo, al finalizar el año tuvimos que volver a
Girardot.
Al parecer vivir en Bogotá era demasiado caro, y, según mi
madre, solitario.
Cuando llegamos de vuelta, nos mudamos a un barrio
tranquilo.
Volví a salir a jugar, volví a sentir la brisa nocturna y
a tener amigos.
Aun así, siempre desee volver a la cuidad grande y
ruidosa que es Bogotá.
Por un tiempo ignore aquella necesidad de volver, pues
estaba fuera de mis manos cumplirla,
Más después de cierto tiempo todo me parecía insuficiente
y cada esquina de mi pueblo me repugnaba hasta la náusea, tenía unos fuertes
deseos de escapar.
Recordaba todo lo bueno que viví en aquel año de Bogotá, sentía
hambre de la ciudad, ya no deseaba más las cuatro esquinas de mi tierra y los
planes de siempre.
A los 13 años mi madre se fue a vivir a Bogotá con su
pareja y yo empecé a vivir con mi padre.
Este fue el paso previo para convertirme en un sujeto
curioso y altareno,
Mi padre no me exigía obediencia absoluta como mi madre,
Sobre todo, mi padre no me obligaba a la feminidad que mi
madre me demandaba,
Comencé a vestir como deseaba, a salir con quien quería,
a no ser controlada en mis gustos e ideologías por un superior.
Sobre todo, comencé a leer.
Al principio, lo hacía por ocio pero pronto lo convertí
en una obligación, debía leer todas las noches mínimo 50 páginas.
Me encantaba, realmente. Este fue el punto de partida de
otra persona que se formó a partir de otras voces que me enseñaban del mundo.
En aquel entonces, deseaba ser periodista, así que no
paso mucho tiempo hasta que comencé a leer el periódico, lo leía en las mañanas
mientras esperaba que comenzaran las clases.
Aquel fue el primer paso para comenzar a definirme como
sujeto político, la indignación provocada por la realidad comenzó a calarme.
En ocasiones, iba a visitar a mi madre, pues era en Bogotá
donde conseguía todos mis libros, mi madre comenzó a notar algo distinto en mí
y todo le disgusto:
Desde mi peso hasta mi forma de vestir, desde los
principios de mi ideología hasta mi necesidad de la ausencia de una deidad.
Le preocupaba la persona en la que me estaba convirtiendo.
A los 15 años mi madre me llevó a vivir con ella a Bogotá.
4.CUARTO QUINQUENIO (15-20 años)
Cuando cumplí 15 no quería fiesta, no quería nada.
Me sentía continuamente insatisfecha con la vida, existir
me daba flojera.
No se hizo fiesta, no viaje a ningún lugar.
A penas hicimos una cena, donde en ningún momento se vio
una sonrisa en mi rostro.
La relación con mi madre comenzó a quebrarse, ya no deseaba
conversar con ella.
Empecé a percibirla como un ente que limitaba mi goce y
mi accionar.
Definitivamente, me sentía más adolescente que nunca.
Finalice mis estudios a los 16 años en un colegio privado
de Bogotá.
Solamente curse un año en aquel espacio, once.
Aquel año también fue de constate aprendizaje sobre la ciudad
y sus espacios,
sobre las personas que me acompañaron.
Recuerdo salir constamente, ansiosa de conocer cualquier lugar,
mi mente era un lienzo en blanco cuando pensaba en “Bogotá”,
Me costó mucho más tiempo construir una referencia, y aun
no termino.
Yo deseaba estudiar Ciencia Política, pero después de ser
rechazada por la Nacional –que era, sin mentir, la única universidad pública de
la que tenía referencia en Bogotá- creí que mi única opción era una privada
cualquiera.
A los 16 años mi papa me hizo la mejor jugadita de mi
vida, me dijo “política y derecho lo mismo son, y con la segunda tu futuro es
mejor”.
Estuvo convencido al decirlo y mi ignorancia lo creyó.
Unos meses después empecé a estudiar derecho, nunca me
gusto.
Actualmente estoy en séptimo semestre, ya no se trata de
gusto sino de necesidad, pues mi padre no se equivocó al pensar que un abogado
puede tener más poder que un politólogo –y no hablo de destrucción sino de construcción
de algo mejor, como todo sujeto honesto y aun no totalmente destruido por el
status quo de la subsistencia, busco ayudar de alguna manera en la construcción
de algo mejor que esto. –
A los 17 comencé a hacer teatro en la biblioteca pública
de Suba,
Allí conocí la variedad del arte encarnado en sujetos,
personas inolvidables me acompañaron a explorarme como persona.
Casi todos mis compañeros eran de universidades públicas
que desconocía, comencé a escuchar mucho sobre una en específico la “Universidad
Pedagógica Nacional” no conocí al primero que no me hablara maravillas de aquel
espacio.
Sentía una curiosidad que me calaba, hasta que un día la
visitamos, fue amor a primera vista.
En el segundo semestre del 2018, me presenté por primera
vez,
No le conté a nadie y solamente buscaba probar suerte,
conocer la metodología del proceso de admisión.
Por ello fue una sorpresa para mí cuando me aceptaron
oficialmente y además fue una pena rechazar el cupo, por no contar con dinero
para la matrícula.
Mis padres se sorprendieron cuando les comenté, y mi
propuesta siguiente sembró inseguridad en ellos: ¿estudiar dos carreras? ¡Toda
una locura!
No conté con su apoyo hasta que ya me vieron dentro,
enamorada de la carrera.
En el segundo semestre del 2019 ya era estudiante de la
Licenciatura en Filosofía.
Finalmente, me sentía cómoda con lo que hacía, ya no
resultaba una tortura madrugar a clases, enfrentar el tráfico, si podía llegar
a escuchar sobre temas fascinantes.
El 2020, ha sido por mucho, lo peor pero también
necesario para el descubrimiento de mi misma.
Sigo esperando la normalidad, que tal vez nunca llegue.
5.EPITAFIO DE MI VIDA
«Tú no te detengas ante ningún reto. Y no pases a formar parte de ningún
gremio. Que nunca te puedan definir ni encasillar.
Que nadie sepa tu nombre y que nadie amparo te dé.
Que no accedas a los tejamnes de la celebridad. Si dejas obra, muere
tranquilo, confiando en unos pocos amigos. Nunca permitas que te vuelvan
persona mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser niño, aunque tengas los
ojos en la nuca y se te empiecen a caer los dientes. Tus padres te tuvieron.
Que tus padres te alimenten siempre, y págales con mala moneda. A mí qué. Jamás
ahorres. Nunca te vuelvas una persona seria. Haz de la irreflexión y de la
contradicción tu norma de conducta. Elimina las treguas, recoge tu hogar en el
daño, el exceso y la tembladera.
Todo es tuyo. A todo tienes derecho y cóbralo caro.
No te sientas llanecita nunca
Aprende a no perder la vista, a no sucumbir ante la miopía del que vive en
la ciudad. Ármate de los sueños para no perder la vista.
Olvídate que podrás alcanzar alguna vez lo que llaman “normalidad sexual”,
ni esperes que el amor te traiga paz. El sexo es el acto de las tinieblas y el
enamoramiento la reunión con los tormentos. Nunca esperes que lograras
comprensión con el sexo opuesto. No hay nada más disímil ni menos dado a
reconciliación. Tú, practica el miedo, el rapto, la pugna, la violencia, la
perversión y la vía anal, si crees que la satisfacción depende de la estrechez
y la posición predominante. Si deseas sustraerte a todo comercio sexual, aún
mejor.
Para el odio que te ha infectado el censor, no hay remedio mejor que el
asesinato.
Para la timidez, la autodestrucción.» Andrés Caicedo.
aunque sea algo extraño, esta es la canción que marcó mis primeros 5 años, y esto se debe a que en aquella época yo vivía con mi abuela en el campo, la finca queda en el Tolima, zona que por muchos años fue territorio de enfrentamiento entre la guerrilla, los paras y el ejército. para aquella época yo contaba con solo 5 años aproximadamente, y en un día cualquiera llegó la noticia de que habían matado a uno de mis tíos en estos enfrentamientos, mi abuela ese día sintió como se le rompía el corazón en pedazos, y desde aquel entonces no le gusta escuchar esta canción, porque le recuerda a mi tío, que cuando estaba en vida, decía de forma burlona y con unos traguitos en la cabeza, que esa canción era una de sus favoritas, por eso, en ese entonces cuando se escuchaba esa canción por algún lado, mi abuela de inmediato la quitaba, y en llanto se acordaba de mi tío, y yo junto a mi hermana intentábamos reconfortarla.
Segundo quinquenio: Naruto Opening 2 | Haruka Kanata
Aunque no tenía ni idea de que significaba en español, a los 10 años yo escuchaba esta canción y sabía que era tiempo de ver Naruto. Esta canción me marcó demasiado, y esto se debe a que en esta época mi hermana y yo ya vivíamos en Bogotá y éramos fanáticas a ver Naruto (de hecho nos vimos todos los capítulos habidos y por haber), no había un día en el cual nos perdiéramos un capítulo, y aunque ella y yo no llevábamos siempre una buena relación, cuando de Naruto se trataba hasta compartíamos la silla del PC para verlo, además había algo fundamental, no podíamos iniciar a ver un capítulo sin antes esperar a que mi mamá llegara del trabajo, aquí entre nos y aunque ella nunca lo confiese, ella era más fanática que mi hermana y yo para ver Naruto. Así pues, tengo la bonita imagen de mi madre mi hermana y yo viendo capítulos de Naruto casi todos los días durante un par de años.
¡Como olvidar el mal ingles que me mando con esta canción!, a mis quince años, de cumpleaños tuve una pequeña reunión en mi casa, ya que no quería una fiesta ni vestidos, fue una reunión con mi familia mas cercana y amigos, la temática de esta reunión fue reggae, ya que por ese entonces era la música que más escuchaba, todo estuvo muy tranqui, un par de polas, aguardienticos y de ñapa al finalizar todo como cumpleañera me tocó arreglar la casa de pies a cabeza, creo que es la hechura de oficio mas larga y tormentosa de mi vida.
Cuarto quinquenio: Foreigner - I Want To Know What Love Is
Es inevitable que en algún momento de nuestras vidas pensemos en el amor, por mi parte aunque tengo 19 es algo que suelo pensar con mucha frecuencia, he tenido desilusiones amorosas, de esas en las que uno siente que nunca jamás volverá a querer a alguien, pero tarde o temprano llega otra persona que cambia totalmente tu mundo, me es complicado entender que es todo esto del amor, y no solo a las personas, sino también a animales, por ejemplo mi gato (que lo considero como mi hijo)o a estudios y demás, esta canción está marcando esta época para mí, por el hecho de que es un momento en el cual me dejo guiar por mis sentimientos, y mas que eso intento comprender todo aquello que pasa a nivel anímico en mi vida y el cómo intentar sopesarlo.
èMi madre me cuenta que cuando era una bebé
tomaba mucha leche de ella y a ella le encantaba ver cómo mis mejillas se
sonrojaban y yo me iba durmiendo en sus brazos. Cuando ya empecé a hablar
tarareaba esta canción diciendo “tengo una vaca lechera que no es una vaca cuacuera” y como dato curioso me dio leche
hasta que cumplí 4 años.
èEsta canción me devuelve a esa etapa del colegio
antes del bachillerato donde yo veía a los jóvenes de once y era mi mayor
ilusión llegar a ese curso porque podían salir solos y eran más autónomos. Además,
la letra me recuerda cómo en algún momento hice parte del grupo de los
populares en el salón, pero ya luego esa personalidad egoísta y orgullosa hizo
que la relación con mis compañeros se fuera desvaneciendo poco a poco.
èEsta época de mi vida fue llena de cambios, lo
que hizo realmente difícil escoger la canción que me identificara. Pero, comenzando
por el título Aprender a quererte pone
en principio esa decisión que tomé hacia mí misma. Además, el vídeo me recuerda
ese camino que me fue llevando hacia el ámbito educativo y la filosofía.
16 – 19 años: Si conocieras cómo
te amo // Hermana Glenda
èEsta etapa ha estado enmarcada en el ámbito
universitario, lo cual, me ha llevado a cambiar mi forma de estar en el mundo,
a su vez que he ido descubriendo esa vida espiritual que cada persona tiene de
una manera muy íntima. En mi caso, siento que es uno de los ámbitos más
importantes, pero difíciles de mantener. Sin embargo, considero que cuando el
Amor llega a tu vida, más que soltarlo lo quieres conocer y esta canción siento
que me identifica con ese amor que he conocido y que de una u otra manera lo
veo reflejado todos los días en las personas que me rodean.
Biografía Sonora - Felipe Castro García
Primero he de decir, que me fue dificil escoger solo una canción, por lo tanto, me atreví a agregar otra en algunos de los quinquenios
Primer Quinquenio
Desde mis primeros años
de infancia he sido un fanático de los Beatles, “yellow submarine” es quizás,
la primera canción que pude cantar y de la cual me acuerdo. Mi mamá solía cantármela
desde muy infante, porque, aunque ella no es fan del rock, le recordaba a sus
clases de ingles del colegio, donde una profesora les hacía cantar esta
canción. En esos 5 primeros años se cultivo mi gusto por el rock y por supuesto,
por los Beatles.
Twist and Shout y Yellow
Submarine son la música de fondo de esos primeros años
En mis primero 10 años,
por culpa de la enfermedad, tuve el riesgo de caer huérfano. Increíblemente no
paso así y mis padres están aún conmigo, sin embargo, de los 5 a los 10 años
pude darme cuenta de que nuestra situación no era la mas favorable, al menos económicamente.
Por esos años, gracias a una novela, me interesé mucho más por la salsa y caí
rendido a sus bailarines pies. De ahí que Tania de Fruko y sus tesos, me
enseñó lo bonito de la vida, pero a su vez, el viejo rock nacional de Fito Páez
me enseñó, que hay que hacerle frente a las dificultades “No olvides que el perdón
es lo divino, y errar a veces suele ser humano” Creo que la letra de esta
ultima canción, me ayudo a llevar mi infancia, en donde me veía muchas veces
solo. “yo era un pibe triste y
encantado, ¡the beatles! Caña legui y mil maravillas”
El quinquenio mas
vertiginoso, cambiante y atemorizante. En este me enamoré por primera vez, también
se dieron aquí muchas primeras veces que marcarían mi vida, primeros trabajos,
primeras compras, primeras fiestas, primeros noviazgos, primeros conciertos,
presentaciones, viajes. Pero lo que más recuerda mi alma de esos años, son mis
mejores amigos (que lo siguen siendo al día de hoy) recuerdo volarnos del
colegio, escaparnos para jugar futbol, Xbox o solo para sentir el aire fresco, éramos
felices, lo sabíamos y no perdimos el tiempo, no nos importaba nada, ni los
regaños, perder materias y años o enfadar a cualquier adulto. Estas dos
canciones reflejan ese espíritu adolescente que teníamos en ese tiempo, libres,
tontos y felices.
De este quinquenio solo he
vivido (al día de hoy) 3 años y 11 meses con 2 días. Sin embargo, en este corto
tiempo, termine con mi primer amor después de 4 años (en ese entonces ella era
el amor de mi vida) Salí del colegio e ingrese a la Universidad. Han sido
cambios y madurez, sumados a un inmenso deseo por vivir, pero a su vez, una
nostalgia extraña por los años que pasan y por ver, como cada vez más, dejo de
ser un adolescente para ser un “adulto”.
Ten Years Gone de Led
Zeppelin significa todo eso para mí y en esta canción esta el mantra de mi vida
“Saborea el amor a lo largo del camino, mira tus alas de colores” y respecto a
ese amor… “nunca pensé ver tu rostro, de la manera en que lo veo ahora”.
Alguna
vez me preguntaron cuál sería el playlist
de mi vida y supe dar cuenta de las canciones de los dos últimos años solamente.
De modo que para poder hacer este ejercicio fui desde las ultimas canción hacia
atrás, a medida que avanzaba se hacia mas difuso y casi que intentaba crear
recuerdos por lo que en los primeros 10 años, es decir los dos primeros
quinquenios estaba seguro que debía ser alguna canción de una película animada,
pero quería que fuera lo más certero posible por lo que pregunté a mis
familiares, si era seguro que se trataba de canciones de Disney. Los últimos dos
quinquenios corresponden a unas apuestas vitales y de descubrimiento de mi
identidad. Entonces les presento los 4 quinquenios sonoros de mi vida:
1.Primer quinquenio: Dumbo-Elefantes
Rosas en la parada. (0-5)
Se trata de una canción que
tuvo mucho atractivo para mí, no es que lo recuerde muy bien, pero me han
ayudado a recordar. Si sabia que era una de mis películas favoritas, mi madre me
cuenta que veía mucho esta película, tanto que termine por apodar mi hermano “Dumbo”.
Entre tantos recuerdos descubrimos que más que las rondas infantiles siempre
estaban esperando canciones de las películas, las cuales memorizaba, pero con
esta es distinto porque era el video lo que me atraía tanto y conservo
vagamente en la memora (Si acaso mi mama no me ha ayudado a construir un
recuerdo) creo que la letra no la entendía, que, de hecho, la entendí hasta hace
poco.
2.Segundo quinquenio: Opening de los hermanos Grimm. (5-10)
Me doy cuenta que los
primeros 10 años de mi vida viví en una burbuja llena de historias y fantasías
(quizá todavía) pero con la felicidad de la infancia, a pesar de todo fui muy
feliz hasta los 10 años (una tragedia familiar cambia el rumbo) mientras tanto
yo estaba siempre metido en la trama de narraciones, si se trata de música se trata
de música de películas de series, de dibujos animados. Este Opening representa mi infancia, el final
de ella. Son muchas tardes y mañanas, y gran parte mi vida que transcurrió con
esta música de fondo.
3.Tercer quinquenio: 20 de enero La
oreja de Van Gogh (10-15)
Esta canción representa
el encuentro con el amor romántico, se trata sin duda de un momento en que el
mundo se me presenta de otro modo: conocí el anhelo, el deseo, y la ausencia.
4.Cuarto quinquenio: Razón de vivir
Mercedes Sosa. (15-20)
Aunque a muchas personas les parezca una canción
triste para mi ha representado un nuevo modo de entender los momentos de oscuridad
en la vida, aunque siendo el dolor termino por descifrarlo y salvarme, esta canción
me anima, me invita a vivir y me enseña que todos somos islas perdidas, que en
ultimas lo importante es aligerar el paso y respirar, saber que algo te justifica
y te da razones para seguir. Me invita a apreciar los momentos felices y
siempre después de oírla algo se lava en mi y puedo recomenzar
Para ser sincera esta actividad no fue tan sencilla y me tomo
algún tiempo, porque a pesar de la que la música es algo tan importante en mi
vida y está presente en cada momento no fue fácil hacer la elección de una sola
canción para cada quinquenio y para los primeros años tuve que apoyarme en mi
familia, pues no tenía tan presente los gustos que tenía.
Primer quinquenio: Mulán - Nos vas a
brindar honor
Elegí esta canción para mis primeros años de vida, pues en
este tiempo junto a mi hermana el mundo era por llamarlo así “mágico”, gracias
al esfuerzo y dedicación de mis padres, nuestro vivir era muy tranquilo y
feliz, disfrutamos mucho jugar y ver películas animadas en especial las de
Disney. De todas las princesas nuestra favorita era Mulán, ya que ella se
destacaba por hacer las cosas diferentes, ir a la guerra y lograr triunfar en
un mundo de hombres.
Esta canción representa muy bien este periodo de tiempo de mi
vida, pues siempre fui muy inquieta y me la pasaba brincando por todos lados,
adicional a ello esta canción era muy contagiosa y tenía coreografía lo que me
llevo a conocer el mundo del baile, el cual desde ese momento se volvió parte
importante de mi vida.
En esta fase de mi vida está marcado por la rebeldía, pues no
estaba de acuerdo con nada de lo que se mostraba como establecido, estaba llena
de dudas en la vida y musicalmente, porque no entendía por qué tenía que
seguirse las leyes y normas que me decían, ya que para mí eran tontas e
ilógicas; también tenía tantas opciones de música que a su vez no me llenaban,
pero todo cambio cuando conocí el rock y posteriormente el metal. Siento que
con la canción de Barón rojo que escogí resumo un poco las respuestas que
encontré a mis interrogantes.
Cuarto quinquenio: Eluveitie - The
Call Of The Mountains
Para este ciclo de mi vida ya tenía un poco más claros mis
gustos e intereses en la vida y siento que el tema que coloco para este
quinquenio reúne dos de mis grandes pasiones los cuales son el metal y el amor
y la preocupación por la naturaleza.
Quinto quinquenio: Mercedes Sosa -
Canción De Las Simples Cosas
Para terminar escogí esta hermosa canción de Mercedes, pues
durante muchos años viví muy acelerada y preocupada por todo y a la vez por
nada, afanándome a cada momento por los proyectos que sentía que debía cumplir
y cometí el error de dejarme influenciar por lo que se supone está establecido
y dejé de vivir las cosas que me gustaban por cumplir con las expectativas de
los demás. Después de todo esto decidí tomar una pausa en mi vida, evaluar cuáles
eran mis verdaderos objetivos a cumplir y todo esto me llevo a darme cuenta de
que lo bueno y lo quería estaba en las pequeñas y simples cosas, por lo tanto
opte por vivir un día a la vez y entender que así sea lento los proyectos se
van logrando.