Flor y un cronopio es un microcuento que entre todos los opcionados este me ha capturado por una frase en particular "Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil", la acción de arrancar la flor me suscita al hecho de poseerla, de hacerla suya, como si le quitaran libertad a la flor, y que para una flor estar libremente en ese campo enraizada en la tierra lo es todo, si la arrancan le habrán quitado la libertad de seguir viviendo, sin embargo, el cronopio piensa que es cruel hacerle eso a la flor, mejor dejarla ahí, de nada serviría cosa contraria, a su pesar aniquilaría su belleza y con ella su vitalidad.
En el dibujo en particular quise representar lo que Cortázar describe como cronopio, dando características a lo largo de las historias, como que son verdes, húmedos, erizados, desordenados... no atribuye forma alguna, le puse brazos y piernas que ahora que lo pienso, parece un intento de humanizar al cronopio, pues parece "alguien" y por ende debe tener extremedidades, puesto que caminan y agarran, sin embargo no se sabe qué es un cronopio, dibujo lo que a la imaginación sugiere el texto; aparte de húmedos, como ya se dijo, parece que también son tibios los cronopios, así que puse naranja en su piel como reflejo de ello y erizado sin un orden, así, éste cronopio en vez de arrancar la flor se ha sentado a contemplarla, jugar con ella, olerla y dejarse sobrecoger de una paz, parece un cronopio enfrentandose a lo sublime y esto me parece sumamente poetico así que no he podido dejarlo pasar. Ahora, dibuje una flor "extraña" no tiene pétalos comunes sino como ramas rosadas que se enroscan y finalizan en un punto brillante, porque al extraño cronopio, cosas extrañas acontecen y un extraño mundo habita!!
Aunque sea difícil recordar esa canción, que cuando
pequeño cantaba con gran emoción, hoy llegan a mi mente los momentos vividos de
aquel entonces, que aunque no suenen claros y sean borrosos, creo que siempre
estarán presentes. De pequeño no me he preocupado por buscar lo más vital, pues
quizás sin esforzarme creía que las cosas llegaban sin mayor esfuerzo o cosa
semejante, pues de la naturaleza he recibido la mayor parte, y aunque en mis
recuerdos está el preocuparme por cosas que hoy ya no valen la pena, es eso lo
que me ha hecho dejar de ser el niño que gustaba con soñar, dejarse llevar por lo que la vida
pueda disponer sin mayor preocupación, aunque sé que eso hoy lo podre encontrar.
Segundo
Quinquenio: El lugar de mis recuerdos.
Parecía poco el tiempo que compartía con los míos en este
lugar, era ese momento de la vida en donde no existe la preocupación por lo
demás, solo un espacio de aquel entonces me brindaba tanta seguridad. Era la
casa donde crecí, donde di mis primeros pasos y aprendí lo difícil que era
vivir, un lugar que llena de emociones, de recuerdos, de momentos no solo
materiales, era la conexión con la tierra, el canto de las aves, el sonido de
los árboles en la noche, y el susurro de los grillos a media tarde, ese es el lugar
de mi infancia, un lugar en la memoria que aún queda guardado, un lugar que
aunque poco frecuento es mi hogar, el lugar donde también me gustaría pasar los
últimos años de mi vida, un lugar en el recuerdo que me hace sentir y saber
quién soy y de donde vengo.
Tercer Quinquenio: “Un
compañero”
“Él
es mi mejor amigo, pues desde que tengo memoria. Es valiente, como todo buen
vaquero, listo y gentil. Pero, lo que hace especial a Woody es que jamás te va
a abandonar… ¡jamás! El estará contigo pase lo que pase”
Quizá es uno de los pocos objetos que aún conservo desde
mi infancia, pues él “mi compañero” como
así le llamo, me ha hecho recordar los momentos más difíciles de mi niñez;
partir de un lugar a otro, el vivir en soledad por largos periodos de mi vida,
y ser testigo de buenos y malos momentos. Creo que existen objetos que se
vuelven parte de uno, que aunque no tengan vida, han vivido y han sufrido al
igual que uno. Son los testigos de momentos que cruciales que conforman a la
persona hoy en día.
Cuarto
Quinquenio: Como mi hijo
Desde
antes de nacer se había convertido en la pieza fundamental de mi vida, con su
llegada inesperada volvió a unir una familia que se encontraba alejada de sí
misma. Es de poco creer como una persona se convierte en lo más valioso para
muchos, su inocencia y su belleza traen confianza y serenidad. No es fácil
decir que al inicio de su vida todo es de lo mejor, la adaptación a un ser tan
indefenso y las nuevas costumbres que esto nos traerían, son las herramientas
vitales para poco a poco llegar a comprenderle en sus ratos de llano, hambre y
desespero. Él, con el tiempo también me ha vuelto a recordar lo que es ser
niño, ser frágil e inocente, vivir sin preocupación y dar gran importancia a la
imaginación.
Es
la misma vida quien nos regala seres maravillosos, que aunque no siempre
aprendamos a comprender y valorar, sabemos que están ahí presentes, son parte
fundamental de nuestra vida y aun que poco se los digamos, estamos dispuestos a
dar su vida por ellos.
Quinto
Quinquenio: Una pandemia
Han sido días difíciles, por los cuales muchos hemos
tenido que lidiar con la depresión, la angustia y mucha ansiedad. Un momento
que pocos se llegaron a imaginar, pues a esta edad en la vida no se goza de una
completa libertad, no me encuentro en las calles, o en fiestas como quisiera
estar, pues quien me aísla de la vida es un virus que ha cobrado no solo la
libertad. Son muchos los momentos que llegan a la memoria en medio de la
soledad, entre tantas cosas por hacer, y poco tiempo para nosotros, este momento para muchos que es catastrófico
parece consumirnos, devorarnos de a pocos, un momento sin salida que nos quita
incluso a nosotros mismos de la vida.