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| Juan Diego y Valentina 2013 |
Mi único hermano es mayor y nos llevamos 12 años. Cuando yo tenía 8 años tuvo su primera hija, llamada Valentina, el recuerdo que tengo de su nacimiento es un poco traumático ya que desde pequeña era muy miedosa y no me gustaba quedarme sola en la casa. Ese día todos estuvieron en la clínica y de alguna forma todos pensaron que era otro el que debía quedarse conmigo y al final nadie lo hizo. Sin embargo, recuerdo muy bien cuando la trajeron a mi casa y al verla sentí una alegría inmensa. Desde que nació y hasta los cinco años, ella vivió en Soacha con su mamá y mi hermano, y fue hasta ese momento, a sus cinco años, que se mudaron a Bogotá y se instalaron en una casa que queda a unas 5 cuadras de mi casa. Desde ese momento era yo quien la cuidaba y llevaba al colegio, le ayudaba a hacer las tareas, le daba de comer, etc., estudiábamos en el mismo colegio así que mi relación con ella era más como si fuera mi hermana pequeña.
También, cuando estábamos pequeñas jugábamos mucho con todos nuestros juguetes y hacíamos pijamadas y cosas por ese estilo. Desde que somos tan unidas, de alguna manera u otra he influenciado en su vida y ella en la mía. Es la persona más dulce y honesta que conozco, y verla crecer junto a su hermano y ser tan responsable con él me ha enseñado mucho de la vida.
Actualmente, tiene 14 años y podemos hablar horas y horas, es como una persona anciana llena de experiencias y visiones importantes del mundo, encerrada en un cuerpo pequeño. Ella es vegetariana y yo vegana, y compartimos muchos pensamientos e ideales éticos en lo que respecta a los animales. Ha sido más que todo a la edad de 16 años que más he podido relacionarme con ella y compartir nuestra vida juntas, de una manera más intencional si así se quiere.
Cuando tenía 16 años nació mi otro sobrino, Juan Diego. Con él la historia fue radicalmente diferente ya que era mayor y me involucré muchísimo más en todas las etapas de crecimiento, desde que la esposa de mi hermano estaba en embarazo. Organicé su Baby Shower y estuve presente el día de su nacimiento.
Ese día lo recuerdo con total claridad como si acabara de suceder. Nació el 5 de julio de 2013, a las 5:35 pm, pesando 3.535 kg y midiendo 53 cm. Estas combinaciones de números con bastante curiosas y a raíz de esta coincidencia los considero mis números de la suerte. Desde bebé lo traía a mi casa después del colegio y estaba con él toda la tarde, estuve presente en su primer baño, su primera comida sólida, su primera palabra, le hice su primer corte de cabello, etc., básicamente en todos los eventos importantes de un bebé.
Con la pareja que tengo desde la misma edad, de 16 años, quien también considero importantísima en esta etapa de crecimiento, pero que encuentro demasiado cursi y personal como para hablar de él en este blog, estuvimos presentes en todos sus eventos de niño. Le enseñamos a montar en bicicleta, a nadar, a dibujar, a escribir su nombre, y muchas otras cosas.
Actualmente, Pochi (como yo le llamo) tiene 6 añitos, es un niño tierno, inteligente pero bien malgeniado, y junto a su hermana es la luz de mis padres y mía, tenerlos presentes en nuestras vidas y viviendo tan cerca, ha sido una cuestión muy importante para nuestro crecimiento personal y familiar.
5. Quinto quinquenio: "La Guajira y Yenyeré" acontecimientos importantes recientes entre los 20 y los 25.
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| La Guajira 2019 |
Tan pronto como me gradué del colegio en el año 2014, logré ingresar a la Universidad Pedagógica Nacional a estudiar Licenciatura en Filosofía. Como he contado antes, a lo largo de mi vida apenas estuve en dos instituciones educativas, ambas privadas, y de la primera no recuerdo mucho. Mi círculo social siempre fue bastante cerrado y solo tuve contacto con personas de un tipo. No fue hasta que logré ingresar a una institución pública que pude conocer verdaderamente cómo era el mundo y el lugar privilegiado en el que siempre me había encontrado. Allí conocí dos amigos que son importantísimos para mí: Yury y Harold. En la carrera no hay oportunidad de ir a salidas de campo y gracias a mi pareja pude colarme a una de la Licenciatura en Ciencias Sociales. Hicimos un recorrido desde Bogotá hasta la Guajira, el viaje duró una semana. Estuvimos en Guaduas-Cundinamarca, Aguachica-César, Ciénaga-Magdalena, El Rodadero-Magdalena, Santa Marta-Magdalena, Aracataca-Magdalena, Parque el Tayrona, Palomino-Guajira, Maicao-Guajira, Riohacha-Guajira, Uribia-Guajira, Cabo de la Vela-Guajira, San Juan-Guajira, y El Cerrejón.
Estuve todo el tiempo con mi pareja y otro amigo al que aprecio muchísimo y tuvimos la oportunidad de convivir con las personas que residían en estos lugares, fue una experiencia extremadamente enriquecedora.
Algo que recuerdo mucho es que cuando uno va en el bus llegando al Cabo de la Vela, poco tiempo antes de llegar, se pasa por una zona más o menos desértica y con poca población, allí, desde el bus, se ve cómo los niños y los demás habitantes corren detrás del bus para alcanzarlo y que nosotros tengamos la oportunidad de brindarles agua y comida. Afortunadamente, el profesor guía conocía esta situación y pudimos hacer una parada en un pueblo anterior y comprar comida y alimento para los habitantes de la zona de la que hablo.
Luego de llegar al Cabo de la Vela, pudimos también convivir con una comunidad indígena que residía en el lugar y pasar la noche con ellos. Los niños eran muy alegres y estaban muy dispuestos a convivir con nosotros.
También tuvimos la oportunidad de recorrer el Parque Tayrona donde conocí una diversidad de fauna y flora impresionante y muy agradable, ya que disfruto mucho estar en contacto con la naturaleza. Visitamos el Cerrejón, una empresa multinacional que extrae carbón, y pudimos ver de cerca el impacto negativo que esto tiene para la naturaleza en general, y también para la comunidad cercana a la zona.
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Batucada UPN Yenyeré, 2018
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Este es un acontecimiento muy importante. La conformación de la Batucada ha sido uno de los eventos más importantes en mi formación educativa y personal. Desde el inicio, nos conformamos para poder salir a las calles y realizar nuestro activismo estudiantil de la forma que más encontrábamos oportuna: desde el arte. Actualmente está conformada por cuatro chicos de Ciencias Sociales, un chico de Comunitaria y yo.Hemos sido parte de más de 25 movilizaciones realizadas en los últimos años en el marco de la lucha estudiantil por la educación digna y de calidad. También hemos en estado en eventos relacionados con la conmemoración del Día de la Mujer y el Día del Maestro, por ejemplo. Siempre hemos estado enfocados en apoyar a la comunidad estudiantil de la que hacemos parte, 'Yenyeré' significa aguante y sabrosura y es desde allí que hemos construido y dado ese pequeño empujón que a veces el estudiantado necesita para reconocerse como parte de una comunidad que necesita de su apoyo para conseguir lo que se requiere.
Aunque mi participación en ella llega a su fin este año, es algo que me brindó demasiado conocimiento, y como dije al principio, me permitió conocer un mundo aparte del mío y tener empatía con los otros, junto con el viaje a la Guajira, además de que en ambos estuvo presente mi pareja, lo que lo hace aún más importante para mí.
6. Epitafio en vida:
Soy vida que quiere vivir, en medio de vida que quiere vivir.