sábado, 17 de octubre de 2020

 

Cronopio: Pegue la estampilla en el ángulo superior derecho del sobre



por Felipe Castro García

La simpleza del fama, ante la intempestuosidad del cronopio, me resultó bastante interesante y por eso escogí este cronopio.

En la personificación grafica de cada personaje, decidí hacer al fama un ser viviente volador, que no toca el piso y no deja huella, pues es muy cómodo, levita, de una manera que aún no logro comprender. En su cuerpo hay retazos de oro, pequeñas insignias, diplomas, resultados y cosas que le dan al fama un significado al cual aferrarse y ser

Su color es, además, el gris, ese que tanto simboliza las ciudades, el sin sabor, la neutralidad deprimente, el humo de los autos. Su cara es triangular y dorada, como el prototipo en el que se basan todos los trofeos, y en el centro de este está un gran ojo que les basta y sobra para lo poco que se permiten ver.

El cronopio, siempre húmedo, siempre con las emociones a flor de piel, está espantando a un cartero a quien le recrimina lo horribles que son las estampillas de las cartas. En fin ¿qué más puedo decir? es un cronopio.

Cronopio "Conservación de los recuerdos"

Juan Diego Beltrán.


 En este microcuento, Cortázar, nos ofrece una caracterización amorfa de los cronopios y de las famas, en el que, a pesar de no haber una descripción puntual de su apariencia física sí se ofrece al lector lo suficiente para imaginar la personalidad de ellos.

Escogí representar el cronopio, este se caracteriza por ser más libertino, más tibio y conservar sus recuerdos dejándolos ser y andar por toda la casa.  A diferencia de los famas, que pretenden tener mucho más control sobre ellos. El cronopio me pareció un personaje especial por su pasividad frente a lo suyo, por ello elegí hacer un pequeño retrato de éste (aprovechando la libertad de creación que permite Cortázar en sus cuentos) y su relación con los recuerdos. 

En este caso expresado el cuerpo del cronopio como delicado pero a la vez distinto de lo humano, y los recuerdos representados por la figura de una libélula con el objetivo de recrear la libertad y lo frágil de las memorias del personaje, además de ilustrar también el breve contacto entre el cronopio y sus memorias, para exaltar, entre otras, el trato cálido y la relación de este con los recuerdos.


CRONOPIO: PROGRESO Y RETROCESO

Si matas una cucaracha eres un héroe. Si matas una hermosa mariposa, eres malo. La moral tiene criterios estéticos. 

Por: Jilary Aranda Daza



El escrito escogido hace referencia a la invención del cazamoscas, expone brevemente la manera en la cual se llegó a producir aquel artefacto y finaliza de la siguiente manera:

En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar dentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte. (Cortazar, 1962)

En la ilustración realizada no me limite a exponer lo expuesto con Cortázar sino que decidí ir un poco más allá, ilustrando como el ser humano da muerte a cierta serie de animales considerados “malos” (cucarachas, moscas, alacranes, salamancas, entre otros), promoviendo una actitud indiferente ante la muerte de ciertas especies, las cuales, en diversas ocasiones, no representan peligro ni riesgo de ningún tipo para el sujeto.  



LISTA DE REFERENCIAS

1.      Cortázar, J. (2016). Historias de cronopios y de famas. Alfaguara.




Por: Camilo Andrés Gómez Mora 

Entender, interconectar, ser un autómata viviendo el sueño programado de estar consciente. Quedar famélico e inexpresivo frente a una realidad donde el calor, el frio, los olores fétidos y agradables son las cosas más primarias e intensas de existir. Leer con los ánimos del mero seso científico, del mero pensamiento elucubrador de ideas, sin entender que comprender siempre será un asunto que atañe a la incertidumbre, comprender encierra ese, a veces terrorífico, a veces confortable, no saber, no poder predecir. Por eso el abrazar las palabras, saborearlas de manera intensa, cuando un caudal de vitalidad recorre la espalda y termina por rebosarse en una lagrima, o una carcajada. He ahí la necesidad primordial de la idea vivida, que recobra sentido no solo en un entendimiento conceptual y cerebral, sino en una compresión afectiva de la cual comprender y pensar es sinónimo también de sentir. 

Más que concentrarme propiamente en uno de los cronopios para escribir esto, quise centrarme en una sensación que tuve al leer este tipo de texto al cual no estoy tan acostumbrado. Al ser de alguna manera más narrativo, se requiere seguir una lectura no tan mecánica, como suele ser en algunos de los textos de filosofía y pedagogía. No quiero decir que siempre sea mecánica, pero el hecho de estar siempre pendientes de las interconexiones conceptuales, o preguntándose “¿qué tan ávida es nuestra lectura?” o “¿Qué tan coherente es nuestro entendimiento acerca de tal texto?” nos olvidamos precisamente de una de las cosas más importantes y es cómo eso nos llega, cómo nos hace sentir. Saber que las lecturas que estudiamos las codificamos de manera distinta, ya no es propiamente el pensamiento puro del autor/a extraído por nosotros, sino que esa explicación esta mediada por el estado de ánimo en el cual nos encontramos en ese momento, también por la tradición cultural que nos antecede y nos procede, etc. Por lo cual el acto de comprender el texto, o también el contexto no puede ser algo idealizado en el supuesto de una abstracción, sino que en vez de preocuparnos en un primer momento por extraer las ideas importantes, y entender la generalidad del texto, es comprender cómo nos hace situarnos a nosotros y sentirnos, para que la lectura sea más provechosa y no se queda famélica, sin emotividad, sin afecto.

viernes, 16 de octubre de 2020

Cronopio: Flor y un cronopio

 

Por Juliana Velásquez Cortés

Flor y un cronopio es un microcuento que entre todos los opcionados este me ha capturado por una frase en particular "Primero la va a arrancar, pero piensa que es una crueldad inútil", la acción de arrancar la flor me suscita al hecho de poseerla, de hacerla suya, como si le quitaran libertad a la flor, y que para una flor estar libremente en ese campo enraizada en la tierra lo es todo, si la arrancan le habrán quitado la libertad de seguir viviendo, sin embargo, el cronopio piensa que es cruel hacerle eso a la flor, mejor dejarla ahí, de nada serviría cosa contraria, a su pesar aniquilaría su belleza y con ella su vitalidad. 

En el dibujo en particular quise representar lo que Cortázar describe como cronopio, dando características a lo largo de las historias, como que son verdes, húmedos, erizados, desordenados... no atribuye forma alguna, le puse brazos y piernas que ahora que lo pienso, parece un intento de humanizar al cronopio, pues parece "alguien" y por ende debe tener extremedidades, puesto que caminan y agarran, sin embargo no se sabe qué es un cronopio, dibujo lo que a la imaginación sugiere el texto; aparte de húmedos, como ya se dijo, parece que también son tibios los cronopios, así que puse naranja en su piel como reflejo de ello y erizado sin un orden, así, éste cronopio en vez de arrancar la flor se ha sentado a contemplarla, jugar con ella, olerla y dejarse sobrecoger de una paz, parece un cronopio enfrentandose a lo sublime y esto me parece sumamente poetico así que no he podido dejarlo pasar. Ahora, dibuje una flor "extraña" no tiene pétalos comunes sino como ramas rosadas que se enroscan y finalizan en un punto brillante, porque al extraño cronopio, cosas extrañas acontecen y un extraño mundo habita!! 

Cronopio "Los Relojes"


Realizado por Luisa Fernanda Pérez Heredia


En este dibujo se representa el reloj "Alcaucil" que el cronopio hizo sostenido por un tallo a la pared. El cronopio marca la hora, cualquier hora que desee. Sus brazos mantienen con vida su tiempo, uno de ellos es azul y el otro rojo en representación a las venas y arterias de nuestro cuerpo haciendo posible su movimiento. Además, el color azul se asemeja a la alegría del cronopio y el rojo queda abierto a nuestra imaginación.
Por otro lado, se refleja cómo el cronopio al estar en el centro de su tiempo es como si siempre viviera el presente, una vez se acaba cada una de las hojas de la alcachofa que son momentos vividos, tal vez, recuerdos; se van haciendo más lejanos, separados unos de otros y pequeños, en comparación con el orden, la unidad y cercanía de las hojas de la alcachofa cuando hacen parte de ese alcaucil central. No obstante, entre más se vive, más pronto se nos desgasta el tiempo, pero hay un bello final; una rosa violeta digna de ser comida sin tiempo; tal vez en la eternidad.


Cronopio: Aplastamiento de las gotas.


Por: Stefania Matiz.

Lo que más me llamo la atención de este relato, fue la manera en que metafóricamente el autor logra plasmar (por medio de unas gotas de lluvia) cómo existen dos tipos de personas y cómo estás afrontan su propia existencia de formas muy opuestas.

Por un lado, explica como existen personas que son capaces de aferrarse a la vida misma sin importar en qué situación se encuentren, como si encontraran un nuevo motivo cada vez más fuerte y que este les diera la razón para seguir viviendo.

Por otro lado, explica como hay personas que no deciden luchar ni aferrarse nada. Personas que deciden morir sin obtener ningún tipo de experiencia, muriendo jóvenes tanto en cuerpo como mente. Por lo que, lo único que queda es simplemente decirles adiós sin más.

También quise interpretar que esta idea fuera proveniente de un gato, ya que, aparte de ser una divinidad protectora para el Antiguo Egipto, también llegaron a representar a la diosa Bastet. Esta diosa simbolizaba el poder del sol, la protección del hogar y la alegría de vivir.